Todo está escrito en nuestro radix

Nuestro radix describe con toda claridad quiénes somos, qué historia hemos escrito y cuáles son nuestra moral y nuestras creencias. Quienes propagan la astrología revisada como un gran logro de la astrología deben estar convencidos de que no hubo vidas pasadas a través de las cuales forjamos nuestro destino para haber nacido bajo estas o aquellas estrellas en la actualidad.

Si esta historia existe y si uno conoce la historia de su existencia, entonces puede ver claramente en su horóscopo que la virtud y el vicio, la fe y la moralidad, así como nuestra relación con Dios, están muy inscritos en nuestro radix.

La astrología revisada es en realidad una astrología relativizadora que desafía cualquier juicio moralmente discriminatorio de un radix. La astrología revisada es una astrología incompleta porque carece de la dimensión espiritual que permite al hombre comprender su destino y por qué se enfrenta actualmente a tal o cual karma debido a su naturaleza y creencias. La astrología revisada es incapaz y evita dar al iniciado los signos que pueden indicarle el camino hacia la purificación y la iniciación.

Sólo se mira una cara de la moneda porque la verdad de la existencia de Dios, así como la caída en el infierno, duelen. Uno prefiere la ilusión y preferiría no creer en nada, para poder sentirse libre en la ilusión de moldear su vida como la imagina. Dios, la predestinación, la presciencia clarividente, la misión o el destino no tienen cabida en la visión del mundo de la astrología revisada. Sin embargo, se da todo el espacio al libre albedrío indudablemente existente del hombre. Es similar a la controversia de Peligro.

Sin embargo, la astrología de la reencarnación demuestra lo contrario, es decir, que nuestro radix es el destino. Nuestro libre albedrío decide si vivimos y cumplimos nuestro destino o lo vivimos como una fatalidad.